Enfermedad hepática felina

 
 

El hígado es un órgano vital. Tiene una amplia función en digestión, biosíntesis, metabolismo energético, eliminación de deshechos y regulación inmune. Hay un aporte directo de sangre desde el intestino delgado al hígado. A causa de eso, el hígado es en parte muy vulnerable a las lesiones por algunas toxinas o productos tóxicos que se ingieren y se extienden rápidamente al hígado. El hígado se puede afectar por una gran variedad de problemas primarios, y por otros desequilibrios en otros órganos o enfermedades (ej. Diabetes mellitus) que provocan daños secundarios en dicho órgano. El hígado tiene una gran capacidad de reserva lo que significa, que cuando el gato empieza a presentar signos de fallo hepático más de 2/3 del hígado está afectado. Este órgano se regenera bien por lo que la recuperación es posible, incluso cuando la enfermedad hepática es grave.

Signos de enfermedad hepática

Los signos de enfermedad hepática son muy tenues, como inapetencia, letargia, pérdida de peso y a veces fiebre. Se pueden ver también un aumento de la ingesta de agua y vómitos. En los estados avanzados se presenta ictericia (encías y piel amarilla) y con una disfunción grave del hígado se produce un comportamiento anormal y exceso de salivación. Con algunas enfermedades de hígado de puede acumular líquido en el abdomen dando aspecto de “panza de tetera” (de estar inflamado o gordo).

Diagnóstico de la enfermedad de hígado

Las primeras pruebas que se realizan para intentar diagnosticar una enfermedad hepática consiste en un análisis básico de sangre y orina.
Los niveles de bilirrubina pueden estar elevados si la enfermedad hepática está causando obstrucción en el flujo biliar, lo cual nos ayuda a saber un poco más sobre el tipo de lesión hepática que está presente. Las enzimas hepáticas se miden en sangre y nos dan idea de si se está produciendo daño en el hígado. Sin embargo las enzimas pueden estar elevadas por otras enfermedades como la diabetes mellitus e hipertiroidismo y no nos dan indicación sobre la severidad y el grado de daño hepático ni tampoco si el hígado está funcionado bien.
Si su veterinario encuentra elevadas las enzimas hepáticas, normalmente se debe realizar otro análisis de sangre llamado prueba de estimulación de ácidos biliares. Está prueba nos dará más información de cómo está funcionando el hígado. Para ello puede ser necesario dejar al animal en la clínica ya que para la prueba el gato tiene que estar 12 horas en ayunas. Se toma una muestra de sangre, se le da de comer y a las dos horas se le extrae sangre otra vez. La  hematología (medir glóbulos rojos y blancos) se hace para detectar cualquier signo de infección o inflamación y para comprobar si hay anemia, lo que es frecuente en enfermedades graves de hígado.
Si el análisis de sangre sugiere daño hepático, se pueden realizar radiografías y ecografías par identificar mejor el problema. Una biopsia (coger una pequeña muestra de hígado) puede ser necesario para encontrar la causa exacta que está provocando el enfermedad hepática y así instaurar un tratamiento apropiado.

Las enfermedades que afectan al hígado incluyen:

Colangiohepatitis supurativa

Es una infección bacteriana dentro del hígado causando inflamación. Esto a menudo coincide con una enfermedad de intestino delgado (enfermedad inflamatoria intestinal) y también de páncreas. El diagnóstico requiere que se tome una biopsia, que será  examinada buscando indicios de inflamación. Se realiza un cultivo en un laboratorio para identificar la bacteria implicada y que antibiótico se necesita para eliminarla. Dando tratamiento con el antibiótico adecuado el pronóstico es bueno si el tratamiento se instaura pronto, aunque pueden sufrir recaídas.

Colangitis linfocítica

Es cuando se produce inflamación sobre todo en los conductos biliares dentro del hígado. La causa es desconocida, pero puede darse por una anormalidad del sistema inmunológico (inmunomediado).
El diagnóstico se realiza mediante biopsia de hígado y excluyendo una infección bacteriana. El tratamiento consiste en antiinflamatorios esteroideos (corticoides). El pronóstico varía dependiendo de la severidad. Puede ser bueno, sin embargo la enfermedad raramente se cura y suele ser necesario un tratamiento de por vida para que no recaiga.

Lipidosis hepática

Es un estado en el que la grasa infiltra al hígado  causando daño general y disfunción hepática. Esto se produce cuando el gato deja de comer por alguna razón. Esto provoca un cambio en el metabolismo del gato y libera grasa desde el tejido graso al torrente sanguíneo. Los gatos con sobrepeso tiene más riesgo de desarrollarlo cuando dejan de comer y a veces puede haber otros factores de estrés que inician la enfermedad. Por ejemplo otras enfermedades concurrentes o cambios en el entorno del gato.
La enfermedad se sospecha si un gato con sobrepeso deja de comer y se pone enfermo. Se puede confirmar con una aspiración con aguja fina del hígado (introduciendo una pequeña aguja dentro del hígado y extrayendo unas pocas células) la cual nos muestra muchas células grasas dentro del hígado. A veces se realiza una biopsia para buscar una enfermedad de hígado subyacente porque la infiltración grasa puede producirse secundariamente a otras enfermedades dentro del hígado.
La lipidosis hepática es una enfermedad muy grave y muchos gatos mueren si no se instaura un tratamiento temprano. El tratamiento más importante de la enfermedad es el administrar una correcta nutrición. Para ello se necesita colocar un tubo de alimentación. El más común es un tubo de gastrotomía (un tubo colocado a través de la piel directamente hasta el estómago) que es bien tolerado por los gatos, los dueños pueden usarlo en casa y se puede dejar durante un periodo largo. Esto es importante porque aunque muchos gatos se recuperan con un tratamiento agresivo, la recuperación a veces llega a durar meses. Se recomienda dar una dieta especial para alimentar a través del tubo y a veces añadir otros suplementos nutricionales y vitaminas.

Daño por medicación o toxinas

Los gatos son muy susceptibles al daño hepático provocado por un gran número de medicamentos comunes que son bastante seguros en otras especies. Es esencial que siempre se consulte al veterinario antes de dar al gato cualquier producto. Si su gato  enferma es de gran ayuda informar de cualquier medicación o toxina al que el gato haya podido tener acceso.

Tumores

En el hígado pueden aparecer muchos tipos de tumores diferentes. Pueden ser primarios que surgen en el hígado o secundarios que hayan metastatizado (diseminado) desde cualquier parte del organismo. Desafortunadamente la mayoría de los tumores hepáticos tiene un mal pronóstico. Algunos tumores de hígado (linfoma) se pueden tratar con quimioterapia de forma paliativa. Otros (carcinoma), si están confinados en un solo lóbulo hepático, se pueden reseccionar de forma quirúrgica. Las radiografías y la ecografía del hígado pueden ayudar al diagnóstico de tumores pero una biopsia del área afectada determinará el diagnóstico definitivo.

Amiloidosis / peliosis hepática

La amiloidosis es una enfermedad donde una proteína específica (amiloide) se deposita en el hígado causando trastorno y disfunción del hígado y también predispone a la ruptura hepática que produciría una hemorragia desde el hígado. La peliosis hepática puede ocurrir con o sin amiloidosis y describe la presencia de espacios rellenados de sangre dentro del hígado que pueden romperse y causar hemorragia con pérdida de sangre dentro de la cavidad abdominal. Las dos enfermedades se producen mayoritariamente en siameses y razas orientales, pero potencialmente pueden ocurrir en cualquier gato.

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